El certamen cierra su quinta edición tras cuatro jornadas de proyecciones con más de 200 asistentes y reconoce también a Una mujer que conocí llamada Yudita y Balas perdidas

El Festival de Cine Descentralizado LAZOS puso el broche final a su quinta edición con la entrega de premios en Castromonte, donde durante cuatro jornadas el cine volvió a convertirse en protagonista de la vida cultural de la localidad. La película Aunque seamos islas, dirigida por Cristina Rodríguez Paz, se alzó con el premio al Mejor Largometraje, mientras que Una mujer que conocí llamada Yudita, de Rodrigo Agüeria, obtuvo el galardón al Mejor Cortometraje. En la Sección Joven, el primer premio fue para Balas perdidas, de Genís-Martí Meléndez Boix.

Las Paneras de Castromonte volvieron a ser el escenario principal del festival, que reunió a más de 200 espectadores a lo largo de las distintas sesiones de proyección. El jurado, integrado por la cineasta Greta Díaz Moreau, el actor Borja Maestre y la directora de fotografía Bibiana Güell, destacó el elevado nivel de las obras seleccionadas y la variedad de propuestas presentes en esta edición.

El premio al Mejor Largometraje, dotado con 800 euros y un trofeo realizado por la artista Alba Cantalapiedra, reconoció la sensibilidad visual y narrativa de Aunque seamos islas, así como su capacidad para abordar cuestiones como el machismo y el papel de la mujer a través de un relato de gran carga poética.

En la categoría de cortometrajes, el jurado premió Una mujer que conocí llamada Yudita, valorando la personalidad de su propuesta cinematográfica y la delicadeza con la que trata temas complejos desde una mirada cercana y respetuosa. Además, concedió una mención especial a ¿Dónde estás?, de María Moreno Novoa, por el trabajo interpretativo de sus actrices y su fotografía.

Por su parte, Balas perdidas se impuso en la Sección Joven, destinada a creadores menores de 25 años. El jurado destacó la solidez de sus personajes y su capacidad para retratar la realidad de los pueblos y las tradiciones desde la mirada de la infancia, otorgándole un premio de 100 euros y una beca Moonset para impulsar un nuevo proyecto audiovisual.

Organizado por el Ayuntamiento de Castromonte y Moraleja Films, con el apoyo de la Diputación de Valladolid y otras entidades colaboradoras, el festival cierra una edición especial en la que el cine, la música y las actividades culturales han vuelto a reivindicar el medio rural como un espacio donde la cultura también tiene un papel protagonista.