El ministro de Agricultura, Luis Planas visita las obras de modernización del Canal, una actuación que alcanza a 2.451 hectáreas y 308 agricultores

El agua ya no es solo una cuestión de presente para el campo, sino también de futuro. Sobre esa idea giró buena parte de la visita que este jueves realizó el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, a las obras de modernización del Canal Macías Picavea, una actuación que acaba de culminar y que busca adaptar el regadío de esta zona de Tierra de Campos a un escenario en el que la disponibilidad de agua obliga a ganar eficiencia.

La actuación, con un presupuesto de 28,6 millones de euros con cargo al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, permite la modernización de 2.451 hectáreas pertenecientes a la Comunidad de Regantes del Canal Macías Picavea, que agrupa a 308 agricultores de Medina de Rioseco, Villabrágima, Tordehumos y Villagarcía de Campos. La zona está dedicada principalmente al maíz, que representa alrededor del 60 por ciento de los cultivos, seguido por el cereal de invierno y el girasol, además de hortícolas y otras producciones. Por su parte, la Comunidad de Regantes ha participado con el 20 por ciento de los fondos. Pero detrás de esas cifras hay una intervención de una considerable dimensión. El corazón de la actuación se encuentra en la renovación de la arteria principal de la zona regable, una conducción que recorre 21 kilómetros de norte a sur y que constituye la columna vertebral del sistema de distribución de agua.

La nueva tubería, fabricada en acero, parte de un diámetro de 1.400 milímetros en cabecera y se reduce progresivamente hasta los 700 milímetros en su tramo final. Su capacidad máxima alcanza los 2.200 litros por segundo, el equivalente a unos 8.000 metros cúbicos de agua cada hora. El trazado presenta además una diferencia de cota cercana a los 70 metros entre sus puntos más alto y más bajo, una distancia vertical equivalente aproximadamente a un edificio de 24 plantas.

La conducción tampoco es simplemente una tubería de grandes dimensiones. A lo largo de sus 21 kilómetros incorpora diferentes elementos de control que permiten gestionar la red y actuar ante posibles incidencias. Entre ellos se encuentran válvulas de corte que permiten sectorizar la conducción, de manera que un problema en un punto concreto no tenga que afectar al conjunto de la superficie regable.

La modernización ha ido además un paso más allá de la renovación de las infraestructuras hidráulicas. El proyecto ha incorporado un importante componente de digitalización, con la actualización de los 397 hidrantes existentes en la zona regable.

Asimismo, estos puntos cuentan con elementos de control y monitorización que permiten conocer su funcionamiento y enviar la información a un sistema de telecontrol gestionado en la nube. Así pues, la Comunidad de Regantes podrá así supervisar desde un mismo sistema los hidrantes y los diferentes puntos de control distribuidos por la red, incluida la obra de toma de la balsa. A ello se suma la mejora de las instalaciones eléctricas de baja tensión de las estaciones de bombeo y la actuación sobre la propia obra de toma, además de las medidas ambientales incluidas en el proyecto. El resultado es una infraestructura que busca combinar eficiencia hídrica, mejora energética y digitalización, tres de los objetivos centrales de las actuaciones de modernización financiadas a través del Plan de Recuperación.

La visita contó con la presencia del alcalde de Medina de Rioseco, David Esteban; el de Villagarcía, César Herrero; el de Tordehumos, Agapito Bravo; y la concejal de Villabrágima Lidia Lobato. Los responsables técnicos destacaron una transformación que no se trata únicamente de sustituir una conducción antigua, sino de convertir la principal arteria de distribución en una red capaz de ser controlada, monitorizada y gestionada de forma más precisa.

Planas presentó la actuación como un ejemplo de la política de modernización que el Ministerio está desarrollando para afrontar las dificultades que plantea la disponibilidad de agua. El ministro destacó que las obras se han ejecutado «en un tiempo récord» y puso el acento en su importancia para mantener la actividad agraria en los próximos años.

«En unas circunstancias climáticas que no son fáciles», señaló, la modernización de los regadíos resulta necesaria para garantizar «la continuidad de cara al futuro» de la agricultura. Una preocupación que, según explicó, ya ocupa un lugar central en el debate europeo: durante una reciente reunión con los ministros de Agricultura de la Unión Europea, la sequía fue uno de los asuntos principales, incluso en países del centro del continente donde sus efectos no habían tenido hasta ahora la misma dimensión.
Castilla y León conoce bien esa realidad. Planas recordó el carácter estructural que tiene la sequía en España y defendió que la respuesta no pasa únicamente por disponer de agua, sino también por utilizarla de una manera más eficiente. En esa estrategia incluyó la modernización de infraestructuras, la gestión digital del regadío y la incorporación de nuevas tecnologías. Apuntó además hacia un escenario en el que será necesario diversificar las fuentes de agua disponibles, recurriendo, cuando las circunstancias lo permitan, a recursos como las aguas regeneradas y, en determinadas zonas, a la desalación.

Para Planas, la importancia de estas actuaciones trasciende la propia producción agrícola. El regadío, afirmó, constituye «la joya de la corona de nuestro sector agroalimentario», pero también representa empleo y oportunidades para mantener población en el medio rural. En su opinión, las infraestructuras deben ir además acompañadas de nuevas tecnologías y sistemas de gestión que permitan hacer un uso cada vez más preciso de los recursos disponibles.

Por su parte, el presidente de la Comunidad de Regantes del Macías Picavea, Juan Mateo, mostró su satisfacción por «una próxima campaña en la que al fin podremos regar». Todo ello, «después de un trabajo que se ha hecho muy rápido en un invierno muy complicado».

1.100 millones en Castilla y León

El ministro aprovechó la visita para poner cifras a la dimensión de esta política. Desde que asumió la cartera de Agricultura, afirmó, el Gobierno ha destinado 2.700 millones de euros a la modernización del regadío en España, actuaciones que han permitido intervenir sobre unas 800.000 hectáreas, de las que 200.000 corresponden a procesos de primera modernización.

En Castilla y León, Planas cifró en 1.100 millones de euros las inversiones destinadas por el Gobierno de España a la modernización de regadíos, repartidas en 58 actuaciones. Dentro del Plan de Recuperación, añadió, se han desarrollado siete actuaciones por 273 millones de euros, mientras que el convenio con SEIASA ha permitido impulsar otras 15 por 358 millones.

El ministro situó estas inversiones dentro de una estrategia más amplia para garantizar la continuidad de la actividad agraria en un contexto climático cada vez más exigente. El Macías Picavea se convierte así en un ejemplo concreto de esa transformación: 21 kilómetros de nueva arteria principal, 397 hidrantes digitalizados y una red preparada para conocer y gestionar con mayor precisión cada gota de agua que circula por ella.

Fertilizantes e incendios

La visita tuvo también una segunda vertiente relacionada con la actualidad agraria. Planas anunció que durante el mes de octubre se publicará una nueva relación de beneficiarios de las ayudas para la compra de fertilizantes y avanzó asimismo la aprobación de un real decreto de ayudas para las explotaciones aseguradas afectadas por los incendios forestales de este verano.

En el caso de los fertilizantes, el ministro recordó que Castilla y León ha recibido ya 117 millones de euros correspondientes al primer pago, que ha alcanzado a unos 32.900 agricultores. Para los afectados por los incendios, las ayudas anunciadas contemplarán, entre otras medidas, 160 euros por hectárea para cultivos herbáceos, 1,15 euros por cabeza de ave y 450 euros por cabeza de bovino.