Los pueblos, como las bicicletas, son para el verano cuando llegan los conocidos veraneantes y se abren todas las casas de los pueblos, pero eso solo pasa durante la temporada estival. Una vez que llegan los meses de otoño y el invierno trae el frío con noches ‘eternas’ la residencia en el medio rural se complica, las viviendas se vacían y los vecinos que residen ese día a día se minimizan. Sin embargo, los pueblos más pequeños cuentan con algunos emprendedores ‘valientes’ que mantienen abiertos negocios que aportan a los vecinos necesidades consideradas básicas.
Fiama Maroto Martín es una joven que ha decidido romper con las dudas y los miedos para emprender su propio negocio: La despensa de Villar, en Villardefrades. Una coqueta tienda de alimentación con todo lo necesario para llenar el frigorífico y los armarios de la cocina.
La joven llegó a la localidad junto a sus padres, cuando tenía solo cuatro años. Cuando finalizó sus estudios trabajó en diferentes negocios locales y de los alrededores. A lo largo de ese tiempo se dio cuenta de que eso de levantarse cada mañana y bajar a por el pan no siempre es posible en muchos pueblos del territorio. Una situación que se convirtió en cotidiana cuando Supermercado Castilla bajo la persiana hace dos años por jubilación. Y aunque el pan llegaba a diario desde San Pedro de Latarce , y eran muchos los que aprovechaban para hacer una compra grande semanal en Medina de Rioseco o Valladolid, «nos hacía mucha falta una tienda», reconoce la villareja.
Así que ni corta ni perezosa Fiama habló con el Ayuntamiento el pasado mes de septiembre para proponer su concepto de negocio. «Aunque no tenía ni idea de cómo funcionaba una tienda alimentación sabía que era un proyecto que podía funcionar». Y es que «son muchas las personas que no disponen de medio de transporte para ir a otro lugar a hacer la compra, así que creía que La despensa de Villar acabaría con este problema».
La idea caló y el Ayuntamiento cedió el local, que llevaba cerrado unos 15 años y que anteriormente había sido tienda, quesería y carnicería. Además, se haría cargo de la factura de la luz y pondría al día las instalaciones. «El paso del tiempo y tantos años sin uso habían provocado goteras y un evidente deterioro». Así que a lo largo de los siguientes meses «los operarios municipales pintaron y arreglaron todo». La ilusión y las ganas la puso la joven, que reconoce que la semana antes de abrir se pasaba «hasta las dos de la madrugada colocando todos los artículos». En este sentido, recuerda «la gran labor de mi familia que a las ocho de la mañana estaban ya conmigo para ayudarme». El resultado es una pequeña tienda con aroma de cercanía, luminosa y con un poco de todo para el hogar.
GRAN ACEPTACIÓN
Al fin los vecinos de Villardefrades volvían a tener su tienda. «La gente está encantada y los primeros días venían a brindar conmigo por la apertura». Tampoco han faltado los gestos de agradecimiento. «Me han traído flores e incluso regalos», reconoce con emoción Fiama. No solo la ciudadanía local, porque «por la tienda ha pasado gente de pueblos vecinos como Villanueva de los Caballeros, Urueña o San Pedro de Latarce».
En La despensa de Villar se pueden encontrar una gran variedad de productos, desde artículos de uso cotidiano, como productos de limpieza, todo tipo de comestibles, conservas, congelados, bebidas y pan de San Pedro de Latarce. Además, desde la villa zamorana de Toro llega la fruta y la verdura dos días a la semana.
Asimismo, Fiama puesta por los productos locales. «El territorio cuenta con productos de primera calidad». Algunos de ellos se encuentran ya en los estantes de la tienda villareja, como los pistachos Mis Raíces, de Villanueva de los Caballeros; lisarditos, de Tiedra; y los toritos de Dulces El Toro, de Tordesillas. «Me gustaría ampliar el catálogo de delicias de tipo gourmet de la zona». Un objetivo que «me ilusiona, aunque tengo el problema del espacio, porque he incluido más artículos de los que había previsto al principio».
Esta tienda de Villardefrades abre de lunes a viernes de 10.00 a 14.30 horas; los sábados, de 10.00 a 13.00 horas; y los domingos, de 10.00 a 12.30 horas. Además, cuenta con servicio a domicilio a través del número de teléfono 638 433 000.
Si duda, Fiama es un claro ejemplo de que con ilusión y ganas los jóvenes pueden apostar por el medio rural y sus pueblos. «No es fácil, pero sí es posible. Y a final, «que tus propios vecinos te den la gracias y valoren el esfuerzo es una recompensa que no tiene precio».
