El arzobispo Luis Argüello pregonará la Pasión riosecana esta tarde
Fotografías: JOSÉ IGNACIO SANTAMARÍA
El sonido de los pasos sobre el suelo, el ir y venir de cofrades y ese ambiente inconfundible de nervios contenidos. Ya huele a Semana Santa. Y este sábado, en Medina de Rioseco, la tradición ha vuelto a ponerse en marcha con uno de los momentos más simbólicos: el traslado de los pasos.
Desde primera hora de la mañana, la actividad ha sido constante en torno a la iglesia Museo de Santa Cruz. A las 11.00 horas arrancaba el traslado de las imágenes hacia las iglesias de Santa María y Santiago, desde donde partirán en procesión durante los próximos días. Un movimiento que, más allá de lo logístico, supone el pistoletazo de salida emocional para cofrades y vecinos.
Las tallas, auténticas joyas de la imaginería castellana, han recorrido las calles en un ambiente de respeto y expectación, acompañadas por quienes, año tras año, mantienen viva una tradición con siglos de historia. Porque en Rioseco, la Semana Santa no solo se celebra: se siente. Sus raíces se remontan al siglo XVI y hoy sigue siendo una de las expresiones más auténticas de la tradición castellana.
El traslado de los pasos no es un acto multitudinario como las grandes procesiones, pero sí uno de los más especiales. Es el momento en el que las imágenes abandonan su lugar habitual para prepararse para los días grandes, en una especie de ‘ensayo solemne’ cargado de simbolismo.
La jornada continuará por la tarde con la tradicional proclama y el pregón, que terminarán de encender el ambiente en la localidad. El acto tendrá lugar a las 20.00 horas en la iglesia de Santa María, escenario habitual de este arranque solemne que marca el inicio simbólico de los días grandes en la conocida como Ciudad de los Almirantes.
No se trata de un pregonero cualquiera. Luis Argüello, actual arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, llega a Rioseco con un profundo conocimiento de su Semana Santa y una vinculación cercana con la localidad, lo que añade un significado especial a su intervención.
Su elección ya fue recibida meses atrás como un ‘honor’ por parte de la Junta de Semana Santa, que destacó tanto su relevancia dentro de la Iglesia como su cercanía con la tradición riosecana.
El pregón supone mucho más que un discurso: es el momento en el que la emoción contenida durante semanas —traslados, preparativos y ensayos— se convierte en palabra. Un instante en el que se evocan recuerdos, se pone voz a la fe y se invita a vecinos y visitantes a vivir intensamente una celebración declarada de Interés Turístico Internacional.












