Mario Collantes es un riosecano de nueve años que ganó la medalla de oro en la Copa Base Individual de España de Gimnasia Rítmica en Categoría Benjamín y la plata en el nacional en manos libres.
La historia de Mario comienza de casualidad, lejos de un tapiz y más cerca de un salón familiar. Tenía solo dos años cuando vio a su hermana, Daniela, con una cinta de gimnasia. Su madre, Milagros, no dudó y enseguida compro una para él. No tardó en improvisar pequeñas actuaciones en casa, convirtiendo a su familia en público fiel. Aquel impulso infantil terminó cristalizando en una decisión clara: apuntarse a gimnasia rítmica, que conocía bien, ya que en muchas veces acompañaba a su hermana.
Cuando cumplió cuatro años pudo participar en el campamento de gimnasia rítmica que cada verano organiza el Ayuntamiento de Medina de Rioseco. «Aprendí muchísimo y recuerdo que especialmente me gustó el movimiento de ‘la balanza’».
El siguiente paso fue formar parte de la Escuela de Gimnasia de Medina de Rioseco cuando arrancó el curso. De la mano de su entrenadora, Virginia Benavides, la rítmica se convirtió en su espacio natural, un lugar donde podía expresarse a través del movimiento y la música. Junto a sus compañeras participó en el Campeonato de Grandes Grupos de los Juegos Escolares de la Diputación de Valladolid. Una experiencia que marcó un antes y un después en su trayectoria. «Ganamos y descubrí que lo que más me gusta de este deporte es vencer», reconoce.
Esa seguridad es fruto de horas de trabajo y de un entorno técnico que cuida cada detalle. Algo que le hizo dar el salto al Club Deportivo La Victoria de Valladolid para competir como federado. «Virginia nos dijo que el niño tenía muchas cualidades y que era el paso que debía dar para seguir su progreso», explica Milagros.
La rutina diaria comienza cuando se levanta para ir al colegio. Sin embargo, «desde primera hora, ya está pensando en gimnasia», dice su padre, Mario. Después de acudir a clase, come y junto a su madre acude a Valladolid para entrenar de cuatro a siete. Luego, toca volver a Rioseco para hacer los deberes. «Un no parar que se ve compensado con la alegría y la motivación de Mario», subraya Milagros.
El gimnasta ya piensa en el futuro. Su ambición es clara. Quiere mantenerse en lo más alto y seguir dando pasos hacia niveles superiores. «Quiero competir en los Juegos Olímpicos y el Campeonato del Mundo en gimnasia rítmica, aunque por ahora solo hay categoría femenina». En este sentido, su madre apuesta «por un cambio en los próximos años, porque es algo injusto. Aunque le gusta todo lo que tiene que ver con este deporte «tiene ganas ya de competir con aparatos, porque nunca se conforma», apunta su padre.
El triunfo de Mario Collantes es mucho más que un oro. Porque desde Medina de Rioseco está demostrando que la gimnasia rítmica no es cosa de un solo género.
