Hay historias que nacen en los momentos más difíciles y que, con el tiempo, se convierten en algo que pertenece a todos. En Castromonte, una de ellas comenzó hace tres años, cuando Bárbara Valverde Martín, entonces con 13 años, tuvo que enfrentarse a un osteosarcoma en el fémur izquierdo y trasladar su vida, junto a su familia, a Madrid para afrontar el tratamiento. Hoy, aquella experiencia vuelve a reunir al pueblo en torno a una nueva edición de la Marcha Solidaria Familiar, que se ha convertido en una cita que une solidaridad, recuerdo y esperanza.

En octubre de 2023, después de varias pruebas en el Hospital Río Hortega de Valladolid, Bárbara fue derivada al Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid. Allí comenzó un largo tratamiento que obligó a sus padres, Raúl Valverde y Verónica Martín, y a su hermana a trasladarse temporalmente a la capital. Durante 158 días, la familia encontró en la Casa Ronald McDonald de Madrid un lugar donde poder permanecer unida mientras Bárbara recibía tratamiento.

La estancia dejó en la familia una profunda huella. «Es como estar en el Hospital, pero sin estarlo», explicaba entonces Raúl al recordar aquel espacio situado junto al centro sanitario y todo lo que significó para ellos durante aquellos meses. La casa les permitió no solo disponer de alojamiento, sino compartir el día a día con otras familias que atravesaban situaciones similares.

El 13 de mayo, después de completar el último ciclo de quimioterapia y con el consentimiento de las oncólogas, Bárbara pudo regresar a Castromonte. El regreso fue una mezcla de alegría y nostalgia. «Dejamos la Casa Ronald con mucha alegría porque significaba que Bárbara había terminado la parte más dura del tratamiento y volvíamos a nuestra casa, pero, a la vez, con mucha tristeza por las amistades que habíamos hecho y dejábamos allí», relataba Verónica.

De aquella experiencia nació la primera marcha solidaria de Castromonte. La familia quiso devolver una pequeña parte de todo lo recibido y organizar una jornada cuya recaudación se destinara a la Fundación Ronald McDonald, para ayudar a otras familias que tuvieran que desplazarse lejos de sus hogares para que sus hijos pudieran recibir tratamiento.

Tres años después, la iniciativa continúa, aunque con una nueva causa. En esta ocasión, los cinco kilómetros de recorrido servirán para apoyar a la Fundación CAÍCO, concretamente su proyecto de investigación en Oncología Pediátrica, destinado a avanzar en el diagnóstico, tratamiento y pronóstico del cáncer infantil. 

La elección tampoco es casual. Raúl explica que conocieron el proyecto durante la estancia de Bárbara en el Niño Jesús de Madrid. «Es un proyecto de investigación que conocimos en el Hospital Niño Jesús de Madrid, cuando mi hija estaba allí ingresada». Además, la psicóloga que atendió a Bárbara durante aquel periodo forma parte de la asociación.

Cinco kilómetros 

La III Marcha Solidaria Familiar se celebrará el domingo 18 de octubre. La salida será a las 12.00 horas desde la plaza, con entrega de dorsales a partir de las 11.30, y el recorrido será de cinco kilómetros por una ruta urbana apta para todos. La llegada estará situada en las piscinas municipales. La inscripción solidaria tiene un precio de cinco euros. 

La jornada continuará después de la marcha con una comida ofrecida por el Ayuntamiento a todos los participantes, con lentejas y sopas de ajo, y una rifa de productos donados por empresas de la zona. Según explica Raúl, «ya son más de 30 los lotes preparados para el sorteo». Asimismo, la organización espera además aumentar considerablemente la participación. El año pasado fueron unas 250 personas y, al celebrarse este año en domingo y haberse comenzado antes con la difusión, «confiamos en llegar a las 400, con participantes también llegados de pueblos de los alrededores».

El lema de esta tercera edición resume en pocas palabras el espíritu que ha acompañado a la iniciativa desde su nacimiento: ‘Un paseo que nos une, una causa que nos importa’.  Porque la marcha de Castromonte es hoy algo más que cinco kilómetros. Es la continuación de una historia que comenzó con una familia atravesando uno de los momentos más difíciles de su vida y que encontró en la solidaridad una manera de transformar aquella experiencia en ayuda para los demás. Tres años después, el pueblo vuelve a salir a caminar, esta vez para que otros niños y sus familias puedan tener también un futuro con más esperanza.