La actuación, impulsada por Protemplos, permitirá limpiar y reparar las campanas, sustituir sus yugos y dotarlas de un sistema eléctrico para recuperar los toques
Fotografías: JÓSE IGNACIO SANTAMARÍA
Desde primera hora de ayer, fueron muchos los viandantes que se sorprendieron al contemplar una imagen poco habitual sobre el cielo de la iglesia de Santiago Apóstol: las grandes campanas del templo descendían una a una desde lo alto del campanario. La escena, poco habitual para los vecinos y quienes transitaban por la zona, respondía al inicio de los trabajos de restauración de las siete campanas de la iglesia, una actuación que permitirá mejorar su seguridad, recuperar su funcionamiento y preservar este elemento del patrimonio local.
El campanario de la iglesia de Santiago se ha quedado estos días sin sus siete campanas. La empresa Campanas Quintana las ha desmontado y bajado del templo para iniciar un proceso de restauración que busca recuperar su funcionamiento y, al mismo tiempo, garantizar la conservación de uno de los elementos patrimoniales vinculados a la historia del templo. La Asociación Protemplos ha impulsado esta actuación, que llega después de que detectara que las estructuras que sostenían las campanas presentaban problemas que podían comprometer también la seguridad.
El presidente de Protemplos, Antonio Santamaría, explica que la asociación era consciente de que existía una situación de riesgo, aunque reconoce que «la gravedad era mayor de lo que inicialmente se había percibido». La intervención permitirá así actuar sobre las campanas antes de que pudiera producirse algún desprendimiento o accidente. El trabajo comenzó con la preparación del material necesario para proceder al desmontaje; una vez que los operarios prepararan la intervención durante la jornada anterior. A primera hora de la mañana de ayer llegó la grúa que se encargó de bajar las piezas. En apenas unas horas, las siete campanas habían bajado del campanario y descansaban en el camión que las trasladaría al taller.
No se trata de una operación menor. Algunas de las campanas alcanzan aproximadamente los 1.000 kilos de peso únicamente en la pieza, a lo que hay que añadir el peso de los yugos, que se componen de madera y hierro. Así pues, el conjunto de cada estructura puede rondar los 2.000 kilos.
Campanas con historias diferentes
El campanario de Santiago cuenta con siete campanas y la intervención contempla actuar sobre el conjunto. Dos de ellas, sin embargo, tendrán un tratamiento diferente por sus características y valor patrimonial. La previsión es «limpiar las siete campanas y reparar sus yugos, aunque en el caso de dos piezas no se realizarán determinadas modificaciones que inicialmente se habían planteado», dice Antonio Santamaría. La razón es que «Patrimonio ha establecido que estas dos campanas se conserven tal y como se encuentran actualmente, una vez hayan sido limpiadas y restauradas».
Una vez que hayan los trabajos, esas dos piezas permanecerán en el propio campanario «con una función expositiva y no sonarán» mientras que las otras cinco «volverán a integrarse en el sistema de funcionamiento de las campanas». Uno de los objetivos principales de la actuación será que cinco de las campanas puedan volver a sonar. Para ello «se instalará un sistema eléctrico similar al que ya funciona en la iglesia de Santa María, mediante unos mazos que permitirán accionar las campanas sin necesidad de realizar el tradicional volteo de las piezas». La intención es recuperar así los tradicionales toques de campana y devolver al templo un elemento sonoro que forma parte de la identidad de las iglesias y de la propia vida de los municipios.
Para Protemplos, el proyecto tiene por tanto una doble dimensión. Por un lado, «permite preservar las propias campanas y sus elementos históricos; por otro, aborda una cuestión relacionada directamente con la seguridad».
La restauración se enmarca en un proyecto de mayor dimensión económica, con una inversión aproximada de 70.000 euros. Para contribuir a financiarlo, Protemplos ha conseguido recaudar alrededor de 12.000 euros gracias a la colaboración de los vecinos de Medina de Rioseco, dentro del esfuerzo realizado para poder acometer una actuación que permita garantizar la conservación de las campanas y recuperar su funcionamiento.
La retirada de las siete piezas supone ahora el comienzo de una nueva fase. Las campanas serán trasladadas al taller para realizar los trabajos previstos y, una vez finalizados, regresarán al campanario junto con los yugos reparados y el nuevo sistema de funcionamiento.































































