Más de un centenar de ciclistas llegados desde distintos puntos de la provincia se dieron cita en Urueña para rendir homenaje a Jesús Negro de Paz en una emotiva jornada marcada por el recuerdo, la convivencia y la reivindicación de una mayor seguridad en las carreteras.
Como cada mes de mayo, el Club Ciclista La Amistad volvió a acudir hasta el monolito dedicado a su compañero fallecido, en una convocatoria que reunió a numerosos clubes y aficionados al ciclismo de carretera y montaña. Desde primera hora de la mañana, grupos procedentes de Medina de Rioseco, Valladolid y otras localidades fueron llegando a la villa carrasqueña tras completar distintas rutas sobre la bicicleta.
Entre los participantes estuvieron representantes de Triatlón y MTB Rioseco, Club Ciclista La Amistad, UVa, CC Castilla, CC Santamaría, clubes de Tordesillas y Arroyo de la Encomienda, además de Los Jarra y Pedal y la Asociación Amigos de Jesús Negro de Paz, junto a vecinos y ciclistas de Urueña, Villardefrades, San Pedro de Latarce o Villabrágima.
Durante el encuentro, los asistentes quisieron lanzar también un mensaje de concienciación sobre la convivencia en las carreteras, reclamando mayor respeto y seguridad para los ciclistas y recordando los derechos y deberes de todos los usuarios de la vía.
La jornada sirvió además para homenajear a otros ciclistas fallecidos mientras practicaban este deporte, con un recuerdo especial para Estela Domínguez, María García, Sergio y Diego, nombres muy presentes en la memoria del pelotón provincial.
Tras el acto junto al monolito, la Asociación Amigos de Jesús Negro de Paz ofreció un almuerzo y avituallamiento a todos los participantes en el centro social Kanaya, poniendo el broche a una mañana de deporte, memoria y compañerismo.
«Siempre estarán en nuestros corazones quienes dejaron una huella imborrable», señalaron algunos de los asistentes durante un homenaje que volvió a convertir a Urueña en punto de encuentro del ciclismo provincial.
