Fotografías: JOSÉ IGNACIO SANTAMARÍA

La Plaza Mayor de Medina de Rioseco amaneció ayer sábado tomada por uniformes verdes, vehículos oficiales y decenas de vecinos que quisieron acompañar a la Guardia Civil en una jornada cargada de simbolismo, cercanía y reconocimiento. La Ciudad de los Almirantes acogió el acto conmemorativo del 182 aniversario de la fundación del cuerpo, en una celebración que convirtió el corazón histórico de la localidad en punto de encuentro entre la ciudadanía y una de las instituciones más arraigadas del medio rural.

El acto, organizado por la Comandancia de Valladolid, reunió a representantes civiles y militares, entre ellos el subdelegado del Gobierno, el presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Íscar, el alcalde riosecano David Esteban y mandos de la Guardia Civil, en una ceremonia donde se recordó la vocación de servicio que acompaña al cuerpo desde su creación en 1844.

Hubo tiempo para las condecoraciones, para reconocer a agentes veteranos y para el recuerdo emocionado de quienes dieron su vida en acto de servicio. También sonó el himno de la Guardia Civil y no faltó el tradicional desfile, seguido con atención por numerosos vecinos que llenaban soportales y terrazas de la Plaza Mayor.

Pero más allá del protocolo, la jornada tuvo un marcado carácter cercano y divulgativo. Personas de todas las edades aprovecharon para acercarse a los vehículos oficiales, conocer el material utilizado por distintas unidades y fotografiarse junto a los agentes en la exposición instalada en pleno centro de la ciudad.

No fue casualidad que Medina de Rioseco acogiera esta conmemoración. En los últimos años, la Guardia Civil ha apostado por trasladar parte de estos actos institucionales al medio rural con el objetivo de acercar todavía más la institución a la ciudadanía y reconocer el papel que desempeña en municipios y comarcas.