Villabrágima vivió este miércoles una jornada muy especial con la celebración del 109 cumpleaños de Natividad Sanabria, una de las vecinas más queridas y una de las más longevas de Castilla y León. Rodeada de su familia y del cariño de quienes la acompañan cada día, Natividad sopló una nueva vela más en una fecha llena de emoción y gratitud.

Hasta su domicilio se acercó también el alcalde del municipio, Eduardo Sahagún, que quiso felicitar personalmente a la centenaria y compartir unos momentos con ella y sus seres queridos en un día tan señalado.

Natividad nació el 7 de mayo de 1917 en Villabrágima y es testigo de más de un siglo de historia y ejemplo de una vida marcada por el esfuerzo, la fe y el amor a la familia. A sus 109 años mantiene intacta una memoria prodigiosa y una enorme ternura que sigue conquistando a todos los que la rodean.

Cada jornada comienza para ella con una oración y la señal de la cruz, acompañada siempre de su hija María Jesús, con quien asegura no haber discutido nunca en más de seis décadas de convivencia. Entre sus rutinas diarias todavía conserva pequeños gestos que le hacen sentirse útil, como rallar pan, una tarea sencilla que realiza «encantada» porque le permite seguir ayudando a su familia.

Recuerda con claridad los años de pobreza de su infancia, el duro trabajo de su padre como esquilador o la preocupación que vivió durante la guerra mientras esperaba noticias de quien después sería su marido, Patricio. Juntos formaron una gran familia con diez hijos y generaciones que hoy continúan creciendo alrededor de ella.

Madre de nueve hijos, abuela de 25 nietos, bisabuela de 35 bisnietos y tatarabuela, asegura que su mayor felicidad sigue siendo recibir el cariño de todos ellos. «Cuando me dan un beso, me llega al alma», dice emocionada.

A pesar de las dificultades y las pérdidas vividas a lo largo de más de un siglo, Natividad siempre habla de su vida con serenidad y agradecimiento. «Ha habido muchas alegrías y también tristezas, pero siempre hemos vivido en paz», afirma.

Con su sonrisa permanente, sus conversaciones llenas de recuerdos y su capacidad para emocionarse con las pequeñas cosas, Natividad Sanabria continúa siendo todo un símbolo para Villabrágima y el reflejo de una generación marcada por el sacrificio, la humildad y el profundo valor de la familia.