FotografIas: LAURA AGUADO

La infancia de Villafrechós se lo pasó esta mañana a lo grande con una refrescante carrera de sandías que no solo divirtió a los más pequeños, también a los adultos que se arremolinaron en torno a la plaza de la villa.

Los pequeños se dividieron en cuatro grupos en torno a la mesa de ping-pong de este espacio en Villafrechós. La mecánica del juego era sencilla: cada niño realizaba una carrera hasta llegar a la mesa y comer la sandía, y desde allí su compañero de grupo tomar su relevo.

El premio final: como no podía ser de otra manera fue una sandía. Algunos decidieron llevársela entera a casa mientras que otros decidieron partirla y llevarse su correspondiente porción  a casa.

Sergio Pérez, de Animaocio, desarrollo esta actividad que antes visitó otros pueblos de los alrededores.